Publicaciones provenientes del “II Congreso Internacional sobre Medio ambiente, seguridad y salud”
Autora: María Isabel Torres Cazorla, Profesora Titular de Derecho Internacional Público, acreditada a Catedrática, Investigadora principal del proyecto MESESA, Universidad de Málaga, mtorres@uma.es
Hace ya algunos años, concretamente en 2023, el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, ponía de relieve en un elocuente discurso que “esta es la década decisiva para la acción climática. (…) Se ha dicho que no hay nada más poderoso que una idea cuyo momento ha llegado, y ahora es el momento de la acción climática y la justicia climática”.
Precisamente, haciéndonos eco de la necesidad de prestar atención a nuestro medio ambiente y a los retos fundamentales que afrontamos, el pasado 23 y 24 de octubre de 2025, se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga el II Congreso Internacional sobre Medio ambiente, seguridad y salud. El mismo, auspiciado por el proyecto de investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación PID2021-122143NB-I00 (MESESA), abordó los numerosos retos de nuestro tiempo en dichas materias. Diversas investigaciones presentadas en dicho Congreso en temas relacionados directamente con el medio ambiente, serán objeto de publicación en Actualidad Jurídica Ambiental, ofreciendo de este modo la difusión que merecen a diversas propuestas novedosas en el marco de la justicia climática, las necesarias reformas normativas y el ingente número de retos actuales.
La Corte Internacional de Justicia se pronunciaba el 23 de julio de 2025 en una esperada opinión consultiva, acerca de las obligaciones de los Estados respecto del cambio climático. Se corroboran de esa manera las palabras del Secretario General de Naciones Unidas cuando manifestaba que esta era la década decisiva para la acción climática. Hitos no faltan, si bien se requiere mucha voluntad por parte de todos los que nos consideramos concernidos, esto es, la población del planeta en su conjunto, así como los Estados y actores no estales. Por supuesto, sin olvidarnos del rol de la sociedad civil y todos los ámbitos de la administración que puedan aportar algo positivo para evitar –aún más- la degradación de nuestro planeta, con las consecuencias nocivas que el cambio climático trae consigo, tal y como la comunidad científica viene exponiendo al mundo desde hace décadas.
En el momento en que redacto estas líneas se está desarrollando la COP30 en Belém, en la Amazonía Brasileña. Sonoras ausencias (especialmente de aquellos Estados que más contaminan) no deben acallar las voces de quienes tratan de promover unas mejores condiciones medioambientales, dado que esta campaña de sensibilización es esencial. Quiero pensar que, dado que solamente tenemos una Tierra, estamos obligados a preservarla. Esta es la misión fundamental de la comunidad científica (pre)ocupada por el medio ambiente, y esta revista es un ejemplo magnífico de esta sensibilidad.



